Excitones fraccionados: partículas que desafían el orden visible
- Jesús Arcos

- 13 sept
- 2 Min. de lectura
En septiembre de 2025, un equipo internacional de físicos liderado por investigadores de la Universidad de Brown publicó en Nature un hallazgo que podría redefinir nuestra comprensión de la materia: la existencia de excitones fraccionados, una nueva clase de partículas subatómicas que, al combinarse, no generan carga neta y no responden a campos electromagnéticos externos ni a materiales ultradelgados como el grafeno.
Este fenómeno, aunque profundamente técnico, plantea preguntas que van más allá de la física. ¿Qué significa que algo exista sin interactuar con el entorno? ¿Qué tipo de realidad representa una entidad que no se deja atrapar por las fuerzas que rigen el universo visible?

Ciencia que roza lo filosófico
Los excitones fraccionados son el resultado de condiciones cuánticas extremas, donde un electrón excitado y un hueco fraccional se entrelazan sin producir una carga detectable. En términos prácticos, esto podría tener aplicaciones revolucionarias en:
· Computación cuántica, al permitir qubits más estables y resistentes al ruido.
· Criptografía cuántica, con canales de comunicación inmunes a interferencias externas.
· Física de materiales, al abrir la puerta a nuevas fases de la materia que desafían los
modelos clásicos.
· Medicina y telecomunicaciones, en el largo plazo, como base para sensores ultrafinos o
redes cuánticas seguras.
Pero más allá de sus aplicaciones, este descubrimiento nos obliga a repensar la noción de interacción, presencia y resistencia.
Una metáfora del pensamiento marginal
Desde la perspectiva que suelo explorar en este blog —donde el colapso, la memoria y la disidencia son ejes recurrentes— los excitones fraccionados pueden leerse como una alegoría de lo que escapa al sistema. Son partículas que existen, pero no se someten a las fuerzas dominantes. No se alinean con el campo, no se dejan medir, no se integran en el tejido visible.
Como las ideas que sobreviven al colapso sin ser absorbidas. Como los cuerpos que resisten sin ser reconocidos. Como los símbolos que no responden a la lógica del poder.
Ciencia como poética del límite
Este hallazgo marca un hito en la física cuántica, pero también en nuestra capacidad de imaginar lo que no se ve. Nos recuerda que el universo está lleno de entidades que no se dejan atrapar por nuestras categorías. Y que, quizás, el pensamiento más fértil es aquel que se parece a estas partículas: fraccionado, no alineado, resistente al campo dominante.
¿Y si el futuro del conocimiento no está en lo que podemos medir, sino en lo que se niega a ser medido?


Quizás los excitones no sigan las leyes del universo que hasta ahora conocemos pero ¿quién conoce todas las leyes del universo? El antisistema también es parte del sistema.