“Cabalgar sobre el Mar Rojo: crítica, mito y la herencia de nuestros Gigantes”
- Jesús Arcos

- 16 jun
- 4 min de lectura
El relato del cruce del Mar Rojo siempre me ha parecido uno de esos momentos en los que la humanidad se mira en un espejo muy antiguo y, aun así, reconoce su propio rostro. No porque todos vayamos a ver mares partiéndose ante nosotros, sino porque seguimos necesitando historias que expliquen lo que nos sobrepasa.

Cuando uno coge el libro del Éxodo de la Biblia y vuelve al texto hebreo, descubre que ni siquiera habla del “Mar Rojo”, sino de Yam Suph, el “mar de los juncos”, una expresión que la traducción griega transformó en el mar que hoy imaginamos como escenario épico. Esa pequeña decisión filológica —aparentemente inocente— ha condicionado siglos de iconografía, teología y cine. Y es fascinante comprobar cómo un simple giro lingüístico puede moldear la memoria colectiva de culturas enteras.
Si seguimos leyendo con calma, el texto nos regala un detalle que suele pasar desapercibido: el viento del este que sopla toda la noche. Ese viento, que en la narración funciona como mecanismo del milagro, ha sido estudiado incluso con modelos de dinámica de fluidos. El oceanógrafo Carl Drews demostró que un viento sostenido podría desplazar las aguas de ciertas lagunas del delta del Nilo y dejar un paso transitable durante unas horas. Es decir, que el relato bíblico podría estar describiendo un fenómeno natural extraordinario que una comunidad interpretó como intervención divina. Y aquí empieza lo interesante: la crítica no destruye el mito; lo ilumina.
Pero lo más sugerente es que este episodio no está solo. En el antiguo Cercano Oriente abundan los relatos donde un dios vence al mar o lo somete: Baal derrotando a Yam en los textos ugaríticos, Marduk enfrentándose a Tiamat en el Enuma Elish, incluso ciertos pasajes del Gilgamesh donde el agua es frontera, amenaza y renacimiento. No se trata de copiar y pegar mitos, sino de reconocer que las culturas antiguas compartían un repertorio simbólico común. El mar como caos, el viento como orden, el héroe como mediador. El Cántico del Mar, uno de los textos más antiguos de la Biblia, encaja perfectamente en esa constelación de imágenes.
Y sin embargo, cuando buscamos pruebas materiales del episodio, la arqueología guarda silencio. No hay carros hundidos, ni restos de una batalla acuática, ni registros egipcios que documenten la pérdida de un ejército. Ese silencio no invalida la experiencia que pudo haber detrás del relato, pero sí nos obliga a pensar en cómo funcionan la memoria y la tradición: un suceso local, quizá modesto, reinterpretado durante generaciones hasta convertirse en un mito fundacional.
La crítica, lejos de desmontar la historia, nos ayuda a entender cómo se construye una identidad colectiva.
Lo más hermoso es que este episodio sigue vivo porque cada época lo reescribe según sus urgencias. Los espirituales afroamericanos lo convirtieron en himno de liberación; Hollywood lo transformó en espectáculo visual; la liturgia judía lo recita cada mañana; el islam lo reinterpreta desde la figura del faraón cuyo cuerpo queda como señal para las generaciones futuras. Un mismo relato, múltiples lecturas, todas legítimas en su contexto.
Y aquí es donde entra la crítica como herramienta contemporánea. No para desacreditar, sino para comprender. Para recordar que los textos antiguos no nacen de la nada: cabalgan sobre tradiciones previas, se alimentan de símbolos compartidos, dialogan con otros mitos y, al hacerlo, nos enseñan que la cultura es siempre un palimpsesto.
Cuando leemos con atención, descubrimos que también nosotros —en pleno 2026— seguimos necesitando relatos que expliquen quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos caminar.
Por eso, cuando digo que cabalgamos de lado a lomos de gigantes, no hablo de nostalgia, sino de responsabilidad. De saber que nuestra mirada crítica no destruye los mitos: los afina, los vuelve más humanos, más nuestros.
Y si este tipo de lecturas te despiertan preguntas, intuiciones o ganas de seguir explorando, me encantará que continuemos la conversación. Puedes escribirme a través de mi página web y proponer el próximo mito que quieras desmontar, reinterpretar o volver a mirar con ojos nuevos.
¿Te apetece seguir cabalgando? Escríbeme y cuéntame tu caso.
Cross, Frank Moore. Canaanite Myth and Hebrew Epic. Harvard University Press, 1973. Obra fundamental para entender cómo los mitos del Levante influyeron en la literatura bíblica, incluido el motivo del mar como fuerza caótica.
Sarna, Nahum. Exploring Exodus: The Origins of Biblical Israel. Schocken Books, 1996. Un análisis claro y accesible sobre el trasfondo histórico, literario y teológico del Éxodo.
Finkelstein, Israel & Silberman, Neil Asher. The Bible Unearthed. Free Press, 2001. Perspectiva arqueológica crítica que contextualiza los relatos del Éxodo y su construcción como memoria colectiva.
Drews, Carl & Han, Weiqing. “Dynamics of Wind Setdown at Suez and the Eastern Nile Delta.” PLOS ONE, 2010. Estudio científico que modela el fenómeno del viento capaz de retirar aguas poco profundas, relevante para interpretaciones naturalistas del cruce.
Day, John. God’s Conflict with the Dragon and the Sea. Cambridge University Press, 1985. Análisis comparado del motivo del dios que vence al mar en el antiguo Cercano Oriente.
Coogan, Michael D. The Old Testament: A Historical and Literary Introduction to the Hebrew Scriptures. Oxford University Press, 2017.


