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Te debo este sueño; Asís Camacho

  • Foto del escritor: Jesús Arcos
    Jesús Arcos
  • 10 ago
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 11 ago

La historia del arte del siglo XX está repleta de enfrentamientos, nuevas formas de expresión, rechazo al pasado, y sobre todo, un énfasis en la particularidad del individuo como espectador, y parte de la obra no acabada. Grandes conjuras que a los sentidos se revelan contra el sistema, que buscan nuevas formas de expresión, que incluso dinamitan la lógica estética de la historia.


Pero aparece el siglo XXI y las tendencias se fiscalizan todavía más sin cabe en el individuo, y en la resistencia frente a los sistemas políticos alienantes. Se renuevan los tintes anti-institucionalistas y surgen nuevas formas de arte basadas en lo efímero. Y entre toda esta madeja de enfrentamientos y nuevas tendencias, donde el arte se confunde entre lo comercial y la genialidad, aparece como por casualidad Asis Camacho y el linealismo; una forma de reinterpretar la pintura, el collage y el materialismo, con un trasfondo estructuralista, informal y onírico, que se alza al infinito buscando una salida que no parece encontrar.


"Te debo este sueño" es una obra que habla desde la inquietud de un alma agradecida, de un personaje que lejos de ser siniestro encuentra en las formas góticas una manera de estructurar su vida en la línea; pero no una línea cualquiera, sino aquella que se traza paralela en la vertical de los sentidos, como tratando de encontrar un equilibrio perdido quién sabe donde. Materiales comunes, próximos, cercanos, pero llenos de un valor espiritual casi onírico. Líneas y más líneas sin otro arbotante que el propio lienzo, parecen escapar del arco visual buscando trascender el espacio; pero agotadas en su intento acaban por desfallecer en la nada de un espacio vacío, blanco sin par...


No sabe uno si escrutar los recuerdos de unas emociones vivas o por el contrario, abandonarse a la mixtura de sus materiales. La mirada no se acaba en la obra, la mirada se pierde, se pierde en las profundidades de un alma atormentada que parece atisbar la luz de las vidrieras que se trasluce de los siglos. Espacios incandescentes donde la historia pasó, y no de soslayo, provocando emociones, desastres y algarabías; pero también, discursos de esperanza que conmovieron a millones de corazones. Hermosa manera de poder descubrir el alma de las ciudades, de las gentes que las habitaron, de las políticas que las condujeron a veces al abismo y otras...


Madrid, París, Berlín, Londres, Budapest, Varsovia..., y más y más y más. Pero en todas ellas: una historia, un recuerdo, una evocación.


Sorprende ver como rapta el corazón del artista la magia de Notre Dame, la Torre del Puente de Londres, o la solitaria tarea de un obrero en plena faena en Dublín. Pero no es menos llamativa la marca de Coca-Cola marcando la corona de un tranvía en Lisboa. Y yo me pregunto ¿son recuerdos? ¿experiencias? ¿anhelos? o más bien todos ellos no son más que formas de reafirmarse el alma del artista en el mundo. En fin, sea lo que fuere, Asís Camacho encuentra en el espacio y en la arquitectura una excusa para seguir vivo, lleno o pletórico, pero indudablemente ¡despierto!

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Budapest, el parlamento. Asís Camacho

Algunos le han dado en llamar el fundador de un movimiento nuevo: el linealismo. Sin embargo, para mí, Asis Camacho es un alma de artista experimental que rebusca en las entrañas del hombre tratando de encontrar un significado especial. Quizá esté buscando el tejido de la vida; quizá, de la propia. Quizá de aquellos que le rodean. Quizá...



Pero que importa. Su técnica y sus trabajos provocan un extraordinario placer a los sentidos; relajan la mirada frente a la abstracción que ejercen los otros en los siglos de una manera sintética para el espectador. Uno dice ¡me gusta! Pero ¿por qué? No lo sé, pero me tranquiliza saber que entiendo lo que veo y ¡me gusta! 

Eso quizá sea el arte de las marismas de este siglo. No se ve una obsesión de su tiempo, no se percibe un desengaño con la historia, no se altera caprichosamente la estética, y sin embargo toma del informalismo los materiales de su estética para devolver a la forma su elegante presencia. Asis Camacho, para mí, ¡todo un descubrimiento! 


Publicado 17th October 2012 por Jesús Arcos García

 
 
 

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